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LA ASAMBLEA DE RATONES

LA ASAMBLEA DE RATONES

La Asamblea de Ratones. Miauragato era el más temido de los gatos de aquella mansión porque sólo pensaba en cazar ratones. Se les acercaba muy despacito y los atrapaba sin que lo oyeran. Por esa razón, los ratones de la casa decidieron hacer una asamblea para hablar de este asunto. Todos acudieron a la reunión. Los ratones de la cocina, que eran muy gordos. Los de la biblioteca, que usaban grandes gafas y eran muy estudiosos. Muy puntuales fueron los dos ratoncillos pequeños, ya que vivían en el reloj de pared. Uno tras otro fueron todos. – ¡Hemos de hacer algo! La situación no puede continuar así – dijo un ratón de hocico sonrosado. – Tienen toda la razón. Vivimos asustados por culpa de ese gato – comentó otro mientras los demás miraban hacia todos lados por si el felino les había oído. – Pues, amigos, yo tengo la solución – dijo un ratoncillo blanco que vivía en el laboratorio. Los demás ratones le miraron aguardando a que siguiera hablando. Entonces el pequeño roedor enseñó un cascabel. – ¡Hemos de ponerle este cascabel al gato! – dijo muy serio El ratón blanco les explicó que, si el gato lo llevaba puesto en el cuello, haría mucho ruido. De esa manera se podían esconder en cuanto lo oyesen. – Es una idea fantástica, pero… ¿Quién se lo pondrá? – preguntó un ratoncillo del reloj de pared. – Nosotros, como estamos muy gordos, no somos veloces – dijeron los ratones de la cocina, excusándose. – Pues nosotros tampoco podemos. Somos miopes – exclamaron los de la biblioteca. – ¡Con nosotros no contéis! – dijeron los de la bodega mientras se tambaleaban de un lado a otro del salón, porque, como de costumbre, habían bebido un poco. La reunión se acabó rápidamente, pues los ratones se marcharon uno tras otro con excusas. La verdad es que todos tenían miedo de poner el cascabel al gato. .

 

<<una cosa es tener una buena idea y otra es su ejecución

porque el pensar es muy bueno, pero más lo es la acción>>

 

doc la asamblea de ratones

 

EL BURRO FLAUTISTA

EL BURRO FLAUTISTA

El Burro Flautista Había una vez un burro que pastaba en un verde prado. Era muy perezoso y sólo le gustaba tomar el sol y comer hierba. – Nunca serás un animal de provecho – le dijo una laboriosa hormiguita mientras cargaba, con mucho esfuerzo, un grano de trigo sobre su espalda. – ¿Por qué dices eso? Yo quiero ser famoso – rebuznó el burro con su ruidosa voz. – Para eso debes esforzarte y trabajar mucho – le explicó la pequeña hormiga mientras cargaba con otro pesado grano. El burro se alejó enfadado porque no le agradaban los consejos de la trabajadora hormiga. Fue entonces cuando vio que algo había entre la hierba. Se acercó y lo olisqueó. Era la flauta de un pastor, que al moverla y soplar en ella con el hocico hizo sonar unas agradables notas musicales. – ¡Vaya! Soy un artista – dijo orgulloso el asno pensando que ser un gran músico era algo tan fácil como soplar una flauta. Decidió entonces dar un concierto ante los demás e invitó a todos los animales del prado. Llegaron la gorda vaca con su becerro, el airoso caballo, las sencillas ovejas, las ruidosas gallinas, el lento ganso, los rojizos cerditos. Estaban todos. – Buenas tardes, señores. Es un honor tenerles aquí reunidos – dijo el burro luciendo un gran lazo que se había colocado para aquella importante ocasión. – Buenas tardes – le saludaron cortésmente todos a la vez. En medio del silencio el burro tomó la flauta y resopló. Pero no sonó nada, pues se había equivocado de agujero. – ¡No es por ahí! ¡no es por ahí! Es por ese otro agujero – le dijo una de las gallinas señalando con el pico. El burro sopló por el lugar que le habían mostrado y… sonó fatal. – ¡Qué ruido más desagradable! ¡Esto no se puede soportar! – exclamó enfadada la vaca. – Pero, si no sabe tocar la flauta – dijo burlándose uno de los cerditos. Entonces, con muchos gritos, los animales del prado se marcharon muy molestos porque el burro les había hecho perder el paseo de aquella hermosa mañana. Nuestro aprendiz de músico se quedó muy solo. Tenía razón la hormiga. Para ser famoso hay que trabajar duro. Las cosas no se hacen sin esfuerzo. A partir de hoy seré de otra manera. Dejaré de ser perezoso – dijo el burro con gran decisión. .

 

doc EL BURRO FLAUTISTA